La rotonda emocional es tener la percepción de que no avanzamos, de que estamos anclados; nos sentimos prisioneros de nuestra propia vida y ésta, se convierte en un lugar donde surge la apatía emocional, en donde nada nos estimula y nada nos ilusiona (no nos enfadamos, no reímos, no lloramos). La alegría de vivir solo la sentimos por instantes y a migajas. Parece que todo se nos queda ahogado, nos limitamos a subirnos a la vida y nos dejamos llevar por el día a día monótono, ausente de sorpresas, de alegrías y de pasión; quizás porque es lo conocido, lo más sencillo y además, es lo que hemos hecho siempre y tal vez, no sepamos hacer algo distinto.
El crecimiento
, el cambio y la evolución personal solo son posibles enfrentándonos a lo que nos molesta y a los conflictos que sentimos tener. Huir de ellos, ignorarlos o taparlos, solo asegura nuestra estancia en la rotonda, alargar nuestro sufrimiento e incrementar nuestro bloqueo. Puedes llegar a pensar que se solucionará solo, que la vida lo cambiará o que cualquier agente externo se encargará de resolver; lo que solamente tú estas llamado a hacer. Siento decirte que eso no funciona así. Atreverse a identificar nuestros bloqueos es la única manera. Sé que esto requiere de una gran dosis de valentía, sufrimiento, comprensión y aceptación de uno mismo, pero si no lo hacemos acaba llegando el momento en el que no podemos más.
Sosiega tu mente por un momento y siente qué pasa con cada una de las áreas que componen tu vida y podrás aclarar y concretar cuál es la faceta en la que estás atascado. Revisa qué ocurre en tu vida en relación a la familia, los amigos, tu pareja, tu físico, tu economía, tu trabajo, tu mente y tu desarrollo ético-espiritual; y pregúntate:
- qué no te deja avanzar,
- qué te estás negando,
- a qué estas apegado,
- qué no quieres ver,
- por qué miras hacia otros lados,
- qué cosas te mueres por hacer y sin embargo, no las vives por creencias limitadoras y costumbres o enseñanzas sociales que te han introyectado y no son tuyas, sin embargo, aunque te hieren sigues viviendo de acuerdo a ellas.
Aclarar todo este tipo de cuestiones te hará conocerte mejor, sentirte más fuerte y más tranquilo, ser más honesto, ser más humilde; y lo más importante, te hará vivir según tus valores desde tu SER, tu IDENTIDAD y tu SENTIR, sin negarte; por tanto, ¿a qué tienes miedo?. Piensa que este sufrimiento o malestar tiene como finalidad aprender a ser más fuertes y estar más preparados. Solo eso.
El crecimiento
, el cambio y la evolución personal solo son posibles enfrentándonos a lo que nos molesta y a los conflictos que sentimos tener. Huir de ellos, ignorarlos o taparlos, solo asegura nuestra estancia en la rotonda, alargar nuestro sufrimiento e incrementar nuestro bloqueo. Puedes llegar a pensar que se solucionará solo, que la vida lo cambiará o que cualquier agente externo se encargará de resolver; lo que solamente tú estas llamado a hacer. Siento decirte que eso no funciona así. Atreverse a identificar nuestros bloqueos es la única manera. Sé que esto requiere de una gran dosis de valentía, sufrimiento, comprensión y aceptación de uno mismo, pero si no lo hacemos acaba llegando el momento en el que no podemos más.Sosiega tu mente por un momento y siente qué pasa con cada una de las áreas que componen tu vida y podrás aclarar y concretar cuál es la faceta en la que estás atascado. Revisa qué ocurre en tu vida en relación a la familia, los amigos, tu pareja, tu físico, tu economía, tu trabajo, tu mente y tu desarrollo ético-espiritual; y pregúntate:
- qué no te deja avanzar,
- qué te estás negando,
- a qué estas apegado,
- qué no quieres ver,
- por qué miras hacia otros lados,
- qué cosas te mueres por hacer y sin embargo, no las vives por creencias limitadoras y costumbres o enseñanzas sociales que te han introyectado y no son tuyas, sin embargo, aunque te hieren sigues viviendo de acuerdo a ellas.
Aclarar todo este tipo de cuestiones te hará conocerte mejor, sentirte más fuerte y más tranquilo, ser más honesto, ser más humilde; y lo más importante, te hará vivir según tus valores desde tu SER, tu IDENTIDAD y tu SENTIR, sin negarte; por tanto, ¿a qué tienes miedo?. Piensa que este sufrimiento o malestar tiene como finalidad aprender a ser más fuertes y estar más preparados. Solo eso.
Cada uno estamos en el lugar y en el momento que nos corresponde, cumpliendo una misión o viviendo lo que nos ha asignado el Universo, la Divinidad o como quiera llamarlo cada uno. Confía y atrévete a descubrirte. La vida es un reto y estamos llamados a una maravillosa evolución y crecimiento sin fin, donde es mejor perderse a nunca embarcar.

