1. LA SOLEDAD, UN MAL DE NUESTRO TIEMPO.
Nuestra más que elogiosa sociedad occidental, que conecta y comunica a sus miembros como nunca antes en la historia de la Humanidad y sin embargo, les arroja contra la más dramática e incontestable SOLEDAD.
Se fomenta y se premia el individualismo, la competitividad, la independencia y la libertad sin trabas. El hombre ha creado una sociedad de multitudes en la que, curiosamente, se siente solo.
Proliferan las redes sociales y profesionales en Internet, donde todos ESTAMOS tan unidos y tan separados nos SENTIMOS.
Ni los millones de móviles, ni los chats, ni las facilidades para los viajes llenan el hueco interior que crece en miles de occidentales.
La relación humana se deteriora, se frivoliza, se descuida, se usa,... Los contactos se ventilan en unas pocas citas y se pasa página en busca del siguiente; porque no hay tiempo para conocer al otro, para comprenderle, para entrar en su mundo relacional de apoyo, cercanía y honestidad. En definitiva, no hay tiempo para EL AMOR, solo hay tiempo para el amor, en donde la atracción y la pasión son las características más destacadas.
Vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como:
- La gente no me entiende.
- La gente solo quiere hacerte daño.
- Cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada.
Y es que cuando el EGO se agiganta y solo pensamos en "nosotros"; el corazón y el SER se vacía de "otros" y entonces, si no hay otros, por muy rodeados que estemos de personas, el ser humano estará solo.
Nuestra más que elogiosa sociedad occidental, que conecta y comunica a sus miembros como nunca antes en la historia de la Humanidad y sin embargo, les arroja contra la más dramática e incontestable SOLEDAD.
Se fomenta y se premia el individualismo, la competitividad, la independencia y la libertad sin trabas. El hombre ha creado una sociedad de multitudes en la que, curiosamente, se siente solo.
Proliferan las redes sociales y profesionales en Internet, donde todos ESTAMOS tan unidos y tan separados nos SENTIMOS.

Ni los millones de móviles, ni los chats, ni las facilidades para los viajes llenan el hueco interior que crece en miles de occidentales.
La relación humana se deteriora, se frivoliza, se descuida, se usa,... Los contactos se ventilan en unas pocas citas y se pasa página en busca del siguiente; porque no hay tiempo para conocer al otro, para comprenderle, para entrar en su mundo relacional de apoyo, cercanía y honestidad. En definitiva, no hay tiempo para EL AMOR, solo hay tiempo para el amor, en donde la atracción y la pasión son las características más destacadas.
Vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como:
- La gente no me entiende.
- La gente solo quiere hacerte daño.
- Cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada.
Y es que cuando el EGO se agiganta y solo pensamos en "nosotros"; el corazón y el SER se vacía de "otros" y entonces, si no hay otros, por muy rodeados que estemos de personas, el ser humano estará solo.
